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Tips para proteger mis ahorros si ocurre una crisis económica

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En tiempos de incertidumbre financiera, resguardar el patrimonio se convierte en una prioridad esencial para cualquier individuo o familia. Una crisis económica puede erosionar el valor de los ahorros rápidamente si no se toman medidas preventivas. Por ello, es vital comprender estrategias efectivas y concretas que permitan preservar y, en la medida de lo posible, incrementar el valor de los recursos acumulados.

El papel de la diversificación como defensa ante la volatilidad

Diversificar es un principio fundamental en el ámbito financiero. Implica repartir los recursos en varios instrumentos, industrias y, si se puede, en diferentes regiones. Esta estrategia disminuye el riesgo vinculado a la caída particular de un sector o divisa. Por ejemplo, durante la crisis financiera global de 2008, aquellos que solo tenían inversiones en el mercado de bienes raíces de Estados Unidos experimentaron pérdidas significativas, en contraste con quienes invertían en fondos internacionales o en activos como el oro, que lograron mitigar mejor el impacto.

Resaltar aquí la relevancia de no colocar «todos los huevos en un solo cesto» es más que un simple dicho popular, es un enfoque sustentado por años de estudios estadísticos y financieros.

Liquidez: el poder de reaccionar a tiempo

Tener una porción de los ahorros en instrumentos líquidos, como cuentas de ahorro de rápido acceso, certificados de depósito o fondos del mercado monetario, posibilita reaccionar con agilidad frente a situaciones inesperadas. Los acontecimientos recientes muestran que aquellos con disponibilidad de liquidez durante la pandemia de COVID-19 pudieron afrontar desempleos o reducciones salariales sin vender activos a precios bajos.

Los especialistas sugieren contar con un fondo equivalente a tres a seis meses de los gastos esenciales para situaciones de emergencia. Esta estrategia permite manejar imprevistos sin necesidad de liquidar inversiones que podrían estar perjudicadas por la crisis.

Defensa contra la inflación y la pérdida de valor

Las situaciones de crisis frecuentemente traen consigo aumentos en la inflación o una caída en el valor de la moneda local. Para reducir el impacto de este fenómeno, es recomendable evaluar inversiones que han mantenido su valor a lo largo del tiempo, como el oro, propiedades inmobiliarias, bonos ajustados por inflación y, en ciertas circunstancias, monedas fuertes como el dólar estadounidense o el euro.

En naciones de América Latina, donde la inflación ha sido una constante preocupación, numerosas familias han elegido comprar dólares en efectivo o invertir en activos duraderos, como vehículos o terrenos, que suelen conservar su valor durante épocas de alta inestabilidad monetaria.

Fondos de inversión: adaptabilidad y administración profesional

Invertir en fondos proporciona acceso a carteras diversificadas y gestionadas por profesionales. Por ejemplo, durante la crisis de la deuda europea, los fondos mixtos y globales lograron mejores rendimientos que las carteras centradas únicamente en acciones o bonos nacionales. Además, muchos fondos brindan liquidez y protección contra caídas abruptas mediante el uso de estrategias de cobertura.

La elección de fondos debe basarse en factores como costos de gestión, historial de rentabilidad ajustada a riesgo y acceso a mercados internacionales.

Reducción y manejo de deudas

Un aspecto frecuentemente subestimado es el impacto de las deudas en ahorros durante crisis económicas. Priorizar la reducción de pasivos, especialmente aquellos con tasas variables o elevados intereses, es fundamental. Quienes ingresaron en la crisis argentina de 2001 con sobreendeudamiento vieron deteriorarse no solo sus ahorros, sino también su capacidad de sostener bienes esenciales.

El endeudamiento en moneda extranjera exige una doble precaución debido al riesgo cambiario, el cual puede multiplicar las obligaciones inesperadamente ante una devaluación.

Formación en finanzas y orientación profesional

Dedicarse a mejorar el conocimiento financiero personal y familiar es una inversión valiosa. Familiarizarse con conceptos como diversificación, riesgo sistemático, liquidez o apalancamiento facilita la toma de decisiones más informadas y menos impulsivas en situaciones de incertidumbre.

El acceso a asesores financieros calificados, preferentemente independientes, aporta un respaldo adicional a la hora de diseñar estrategias personalizadas. Es importante verificar la transparencia, reputación y experiencia de los profesionales seleccionados, evitando caer en esquemas poco regulados o promesas de rentabilidades exorbitantes.

La relevancia de ajustar el portafolio según el ciclo económico

Reconocer en qué etapa del ciclo económico está el país o la economía mundial puede marcar la diferencia entre conservar y perder capital. En periodos de expansión, los mercados de acciones suelen proporcionar buenos retornos; en contraste, durante las contracciones o recesiones, activos defensivos como los bonos del Tesoro, el oro o ciertos bienes raíces tienden a tener un mejor desempeño.

En este escenario, es crucial realizar una revisión regular de la cartera. No es suficiente con hacer una inversión y dejarla al olvido; es esencial evaluar, modificar y, de ser necesario, cambiar activos para prevenir una excesiva exposición a nuevos riesgos.

Aspectos tributarios y jurídicos

Durante épocas de crisis, las políticas tributarias pueden cambiar abruptamente: aparición de corralitos financieros, incrementos repentinos de impuestos o controles de capitales han sido frecuentes en países como Argentina o Venezuela. Mantenerse informado sobre reformas fiscales, buscar refugio en instrumentos legales y planificar con antelación ayuda a minimizar el embate de estas normativas en los ahorros consolidados.

Los productos libres de impuestos, como ciertos fondos de pensiones o pólizas de seguros de vida, se pueden utilizar como herramientas complementarias de conservación.

El valor de la paciencia y la perspectiva

Ninguna crisis dura para siempre, al igual que las etapas de crecimiento económico. Detrás de cada descenso en el mercado de valores, hay relatos de recuperación. Aquellos que conservaron sus inversiones después de la crisis de 2008 lograron recuperar y hasta superar las pérdidas pasados algunos años.

La clave está en no dejarse llevar por decisiones apresuradas impulsadas por el pánico y tener presente que, a lo largo de la historia, los mercados generalmente tienden a recuperarse con el tiempo. No obstante, esto no debe ser un pretexto para la pasividad: es fundamental estar preparado, diversificar y revisar constantemente para proteger el patrimonio.

Por lo tanto, detenerse a evaluar la situación personal y mundial, buscar datos confiables y conservar una mentalidad crítica frente a recomendaciones o noticias alarmantes será clave para aumentar las posibilidades de conservar e incluso incrementar los recursos en épocas inestables. Comprender el panorama, ajustarse y llevar a cabo transformaciones firmes es la mejor defensa contra las tempestades económicas.

Por Wilton Centeno Almaraz

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