FC Barcelona: El desencanto | Fútbol | Deportes
El despido de Xavi está más que justificado. Igual que el cabreo de Joan Laporta cuando escuchó a su entrenador admitir, después de haberse puestos ciegos de sushi y decir lo contrario, que no podrían competir con sus grandes rivales: ni en España con el Madrid, ni en Europa, con un sinfín de equipos con mayores recursos. Es normal que le hayan echado, porque Xavi se cargó de un plumazo la ilusión, o sea, lo único que todavía tiene sentido en el fútbol. La ilusión entendida como ese amasijo de emociones optimistas, pero también como el espejismo de la realidad.…
