viernes, abril 19

Djokovic apunta a Alcaraz | Deportes

Un año y once meses han pasado desde el último partido que jugó Novak Djokovic en Estados Unidos. 702 días desde que sucumbía ante la presión y caía contra Daniil Medvédev en la final del US Open de 2021 (triple 6-4). El serbio rompía a llorar de la impotencia al no conseguir, por aquel entonces, desempatar con Roger Federer y Rafael Nadal en la lucha por ser el tenista con más grandes de la historia. Casi dos años después las cosas han cambiado, y mucho.

A Nole se le prohibió la entrada al país americano por no estar vacunado, pero, mientras tanto, conquistaba tres Grand Slam por el camino: Wimbledon 2022, el Open de Australia 2023 y Roland Garros 2023 le hicieron convertirse en el tenista masculino con más ‘majors’ de la historia (23). Este verano estuvo cerca de repetir en la hierba londinense, pero se lo impidió Carlos Alcaraz, un chico que en aquel US Open de 2021 se daba a conocer en el mundo del tenis y un año después se coronaba al ganar en Nueva York y convirtiéndose en el número uno más joven de la historia. Ahora, los dos batallan por ser el mejor del mundo tras Cincinnati. El serbio quiere el título de vuelta y el español luchará por mantenerlo.

A veces es difícil de entender, o de explicar, cómo Novak Djokovic (37 años, 94 títulos, 23 Grand Slams y 389 semanas como número uno) sigue teniendo ese hambre por competir al máximo nivel. “Si no estuviera motivado, dejaría de jugar”, asegura el balcánico. Él también se sorprende de su incesante lucha: “La verdad es que resulta emocionante que, después de casi 20 años en el circuito, mantenga ese fuego interno que me impulsó a luchar por grandes objetivos. Quiero seguir ganando torneos y transmitiendo cosas a la gente”. El actual número dos, que pisa Estados Unidos tras levantarse el veto a los no vacunados, vuelve a las pistas después de perder una intensa final en la catedral del tenis contra Alcaraz, una derrota que no tardó en olvidar: “No es el primer partido importante que he perdido ni será el último, así que puedo decir que lo superé en un día”.

El murciano, por su parte, viene de una semana en Canadá donde las sensaciones no fueron las mejores. Su prioridad es la misma que en Toronto, mantener el número uno para el US Open, más aún si el serbio tiene la opción de quitárselo: “Me motiva mucho saber que Djokovic puede arrebatármelo y que debo jugar bien para evitarlo. Tener el reto de mantener o recuperar el número 1 es algo que me ha hecho jugar mejor siempre que me vi en esa tesitura”, afirma el de El Palmar, que debuta esta madrugada (no antes de las 2:30, Movistar+) contra el australiano Thompson, número 55.

La incertidumbre por saber quien llega como primer cabeza de serie a Flushing Meadows se mantendrá hasta la final de Cincinnati. Si Alcaraz quiere mantener su condición de número uno debe ganar el torneo o llegar a la final. También le sirve con caer en cuartos o semis si Djokovic no levanta el trofeo el domingo o incluso caer en octavos si el serbio no llega a la última ronda. Si ocurre lo contrario será Nole quien será el líder de la clasificación en el grande neoyorquino. También existe la posibilidad de que ambos se encuentren en una hipotética final en Cincinnati pero antes tendrán, ambos, un duro camino. El español jugaría contra rivales como Tommy Paul (verdugo en Canadá), Casper Ruud, Rublev o Tsitsipas. Mientras que el actual número dos se ocuparía de tenistas de la talla de Davidovich, Monfils, Sinner o Medvédev.

Swiatek carga contra la WTA y las sesiones nocturnas

En Cincinnati también competirán las mujeres después de que en Canadá jugasen en Montreal donde el tiempo no acompañó a lo largo de la semana. El inconveniente de la lluvia retrasó los partidos hasta tener que jugarlos de madrugada o terminarlos al día siguiente. Como fue el caso de la finalista Liudmila Samsonova que perdió 6-1 y 6-0 contra Jessica Pegula y jugó la final una hora después de ganar su partido de semifinales en tres sets y que se tuvo que disputar el mismo domingo debido al temporal. Por esta razón Iga Swiatek, número uno del mundo, cargó contra la WTA: “Por supuesto, el clima es algo que realmente no podemos predecir, pero tal vez deberíamos centrarnos más en lo que es saludable para los jugadores que tenemos que competir todas las semanas. Tanto en Roma como en Madrid, jugué cuatro partidos que terminaron cerca o pasada la medianoche. No es que terminemos nuestro partido e inmediatamente nos vayamos a dormir, las cosas no funcionan así”.

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