sábado, julio 13

Italia se mete en otro lío | Deportes

Italia vuelve a estar en un lío en la clasificación para una fase final de un torneo de selecciones. Ausente en los dos últimos Mundiales sufre ahora para entrar en la próxima Eurocopa y defender el título que ganó en Wembley hace dos años ante Inglaterra, que encontró revancha este martes con un triunfo que le clasifica para un torneo en el que, sin duda, partirá entre las favoritas.

Inglaterra

3

Jordan Pickford, Walker, Trippier, Harry Maguire, John Stones (Marc Guehi, min. 62), Jude Bellingham (Grealish, min. 84), Declan Rice, Foden, Kalvin Phillips (Henderson, min. 69), Rashford y Kane

1

Italia

Gianluigi Donnarumma, Acerbi (Alessandro Bastoni, min. 63), Iyenoma Destiny Udogie (Dimarco, min. 63), Di Lorenzo, Giorgio Scalvini, Cristante, Davide Frattesi, Barella, Gianluca Scamacca (Kean, min. 63), El Shaarawy (Riccardo Orsolini, min. 87) y Berardi (Giacomo Raspadori, min. 78)

Goles 0-1 min. 15: Gianluca Scamacca. 1-1 min. 31: Kane. 2-1 min. 56: Rashford. 3-1 min. 76: Kane.

Árbitro Clément Turpin

Tarjetas amarillas Kalvin Phillips (min. 8), Iyenoma Destiny Udogie (min. 9), Di Lorenzo (min. 30) y Giorgio Scalvini (min. 65)

Los ingleses remontaron con solvencia un tanto inicial de Scamacca y arrojaron dudas sobre el futuro de una selección golpeada por las investigaciones a futbolistas involucrados en apuestas. Por eso Tonali y Zaniolo, dos jugadores que actúan en la Premier, se perdieron el partido mientras en la misma tarde de un duelo tan decisivo se supo que Fagioli, un joven centrocampista de la Juventus que ya ha vestido la camiseta azzurra, ha admitido su adicción al juego para pactar una suspensión de siete meses y esquivar la suspensión de tres años que impone el código deportivo italiano.

El fútbol está al fondo de todo ese trajín e Italia no termina de hacerse fuerte y encontrar el sosiego y la continuidad. En la repetición de la final de la última Eurocopa se expusieron dos caminos. En Inglaterra, Gareth Southgate sigue al mando y armó un equipo con apenas tres variaciones respecto a aquel duelo por el título. Rashford, Bellingham y Foden entraron por Shaw, Mount y Sterling. Sube el nivel individual, sin duda. Mientras tanto Italia está en el diván. A esta nueva cita en Wembley salió con apenas tres futbolistas que estaban en aquel once ganador armado por Roberto Mancini, que se sienta ahora en el banquillo de Arabia Saudí.

Ahora manda Luciano Spalletti, campeón con el Nápoles que cumple dos meses como seleccionador y tiene ante sí un problema porque Ucrania ha hecho una cuña en medio de los dos finalistas de la última Eurocopa y con su victoria en Malta (1-3) aventaja en tres puntos a los campeones. Esa ventaja puede enjugarse en la próxima jornada porque los ucranianos no tienen partido e Italia recibe a Macedonia del Norte antes de visitar a Ucrania en Leverkusen. Será un epílogo a cara o cruz en el que si Italia vence antes a la selección balcánica podría bastarle incluso con una derrota mínima para cumplir el objetivo.

Pero apenas hay margen de error. Italia quiere, pero no puede. Ante Inglaterra fue menos por más que se adelantase al cuarto de hora con un remate de Scamacca en una excelente acción colectiva que expuso la ventaja de atraer al rival para encontrarle espacios. Todo partió con un regate de Donnarumma a Kane para que el lateral Udogie rompiese líneas con una conducción ante la presión adelantada de los ingleses. Di Lorenzo acompañó en el otro costado para poner un centro raso en boca de gol. Tras sí quedaba más de media Inglaterra.

Pero los pross tuvieron paciencia y, sobre todo, fútbol. El empate llegó antes de que nadie tuviese tiempo a ponerse nervioso. Lo encontró un prodigio de técnica, velocidad, potencia y destreza, un pase profundo de Rice sobre Bellingham, que el astro madridista convirtió en una pared con Kane propia de un cierre y un pivot de fútbol sala. Di Lorenzo le bajó al piso cuando entraba, imperial, hasta las barbas de Donnarumma. Fue penalti y lo convirtió Kane.

Inglaterra supo jugar en campo contrario cuando no tenía espacios y fue imparable cuando salió al galope. Así se gustó tras el descanso y así se exhibió Bellingham para armar la acción del segundo gol, finalizada de manera electrizante por Rashford. No hubo respuesta italiana y sí una desatención que Kane aprovechó para volver a marcar y convertirse en el máximo goleador de la selección en partidos jugados por Wembley. Detrás deja a sir Bobby Charlton, emblema de la única Inglaterra campeona.

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