La Federación se cierra como una concha | Fútbol | Deportes
Pedro Rocha se presentó en el juzgado brillante y juncal, con su mejor traje, la barbilla alta y una sonrisa irónica, y salió fingiendo que mantenía una conversación telefónica de alto interés… hasta que el móvil sonó, denunciando la superchería. Fue el retrato perfecto de una situación ridícula en torno a un hombre ridículo.Se había hecho el listillo ante la juez y el fiscal (a mí me vas a pillar, con lo que traigo aprendido de la universidad de la calle) y si entró como testigo salió de investigado. Muy poco después le llegó otro estacazo: el expediente del TAD.No…
