domingo, abril 14

Masters de Cincinnati: Alcaraz y Djokovic: a un partido de reencontrarse | Deportes

Poca gente imaginaba, después de la batalla de Wimbledon, que la posibilidad de otra final entre Novak Djokovic y Carlos Alcaraz estuviese tan cerca de poder producirse. Las expectativas apuntaban, y lo siguen haciendo, a una final soñada en Flushing Meadows entre los dos mejores jugadores del mundo. Pero no estaba en todas las quinielas la opción de un encuentro previo al US Open. Pero está cada vez más cerca. El español, cada vez más cerca de su mejor tenis, debe antes rendir ante Hurkacz; y el serbio, que ha vuelto a EEUU tras dos años, ante Zverev. El polaco buscará contra el número uno la revancha de Canadá (este sábado, no antes de las 21.00, Movistar+) mientras el alemán quiere mostrar que está de vuelta después de su grave lesión de tobillo (madrugada de sábado a domingo, no antes de la 1.00).

Los Masters 1000 previos a un Grand Slam suelen dar pie a victorias inesperadas. Ya lo fue en Cincinnati el año pasado con el título de Borna Coric, campeón con el ranking más bajo (152º) de la historia de los Masters. También acostumbran a sorprendentes derrotas, como la de Alcaraz este año en Roma, antesala de Roland Garros, cuando caía en la tercera ronda ante Fábián Marozsán (135º clasificado).

Y esta edición del torneo americano no sería una excepción: Jannik Sinner, campeón la semana pasada en Toronto perdía a las primeras de cambio ante Dusan Lajovic (6-4 y 7-6). Holger Rune, que será cuarto cabeza de serie en Nueva York, se retiraba con molestias en la espalda y Casper Ruud, finalista el año pasado en el US Open, no podía en segunda ronda contra Max Purcell, derrotado ayer por Alcaraz. Los cabezas de serie iban cayendo poco a poco, a excepción de Carlos y Novak, que siguen luchando por el número uno.

El de El Palmar, que está a una victoria de asegurar el número uno para el US Open, llegaba con malas sensaciones de Toronto, sufría contra Thompson en su primer partido en Cincinnati, mejoró contra Tommy Paul y con determinación rendía este viernes al australiano Purcell. Las rondas pasan y su tenis progresa. “Ahora mismo siento que estoy jugando bien. Está claro que no estoy a mi mejor nivel, que puedo subirlo, eso seguro, pero siento que los rivales, cuando se enfrentan conmigo, diría que juegan un poco mejor. Evidentemente también pienso que puedo ser mejor cada día”, afirma el murciano, que define su semana en Cincinnati como “sorprendente” y se prepara para otra lucha contra el polaco Hurkacz: “Aquí en Cincinnati la pista es un poco más rápida que en Toronto, lo que se adapta mejor a su tenis, con grandes saques y golpes muy potentes. Tengo que sacar mi mejor nivel para ganarle. Está jugando muy bien, va a ser una semifinal muy interesante y será muy divertida de ver”.

Por otro lado, el paso de Djokovic por Cincinnati está siendo inmaculado y no ha tenido oposición ninguna. Apenas pudo rodarse en su debut ante la lesión de Davidovich (6-4), venció a un renacido Monfils (6-3 y 6-2) y logró su 19º victoria contra el francés: fue el cara a cara más desigual de la historia del circuito ATP (19-0). Y en última instancia dominó de principio a fin al anfitrión Fritz (6-0 y 6-4). Ahora le espera en la penúltima ronda Alexander Zverev (17º clasificado), ya recuperado de su terrible lesión de tobillo en Roland Garros del año pasado, que derrotó a Medvedev en octavos y llega con el objetivo de asentarse de nuevo en las rondas finales y luchar por grandes torneos.

Las semifinales en Cincinnati serán de nivel, pero en el ambiente se respira una hipotética final entre Alcaraz y Djokovic que sería el mejor aperitivo antes del último Grand Slam de la temporada.

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